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PASAN DE LA ORDEÑA A OPERAR REFINERÍAS

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Agencia Reforma

Ciudad de México, 6 agosto 2026.- El robo de combustibles en México pasó de las perforaciones clandestinas en ductos de Pemex y el trasiego de gasolina en pipas a una estructura industrial en mini refinerías “invisibles” para autoridades y sus operativos, aun cuando operan a pie de carreteras.

Hoy, en lugar de puntos de ordeña, controlan plantas capaces de almacenar, separar y procesar hidrocarburos robados, con personal altamente capacitado, inversiones millonarias y redes de protección.

Recientes aseguramientos de la FGR en Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Morelos exponen este modelo, aunque en ningún caso hay personas detenidas.

Las instalaciones ya aseguradas por la Fiscalía cuentan con tanques de gran capacidad, tuberías, motobombas, sistemas de calentamiento, áreas de separación de hidrocarburos y equipos para almacenar miles de litros de producto.

Algunas de ellas, como una de las dos aseguradas en San Luis Potosí llevaba años operando con permisos para producir biocombustibles, pero derivaron o fueron obligadas a procesar los productos del crimen organizado.

Estos centros que operan incluso como empresas fachada, también son abastecidos por la ordeña y por el huachicol fiscal, explicó un superintendente de Pemex consultado por REFORMA.

“Con los combustibles que ingresan al País con documentos falsos, subvaluados o declarados como aceites, aditivos u otros productos para evadir impuestos. Esos hidrocarburos pueden almacenarse, mezclarse con producto robado de ductos y procesarse antes de ser distribuidos, incluso a estaciones de servicio”, explicó.

Otro ejemplo es la refinería de Reynosa, Tamaulipas, que llevaba cuatro años operando con infraestructura capaz de procesar miles de barriles diarios de hidrocarburos a unos kilómetros de una base de la Guardia Nacional.

Expertos coincidieron en que el crimen organizado ha migrado a esta modalidad industrial por la menor exposición que tienen a los operativos de las autoridades.

Gonzalo Monroy, experto en energía y director de la consultora GMEC, dijo que los poliductos por donde se envían combustibles están constantemente vigilados, mientras que nadie está observando los oleoductos donde tienen mayor libertad para delinquir.

Antes, el robo de petróleo no era tan viable porque no tenía mercado de venta, pero, con estas instalaciones, ya pueden procesar el crudo y mezclarlo con etanol u otros destilados intermedios.

Víctor Hugo Juárez, director de Edge Innovation, agregó que utilizan infraestructura camuflada, como complejos industriales cerca de ductos y refinerías para contratar personal que trabajó en alguna refinería o en la industria petroquímica y que se quedó sin empleo.

En todos los casos, deben tener acuerdos con autoridades que les permiten operar, agregó.

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