Agencia Reforma
Ciudad de México 12 junio 2026.- A fuerza de versos, poetas lograron traspasar las rejas de la casa de Ramón López Velarde, durante la protesta que demandó mantener la vocación literaria del sitio donde murió el autor de La suave patria, y cancelar el proyecto de cabaret o café concert, perfilado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
El recinto de la colonia Roma, protegido por el INBAL y por el INAH, estaba cerrado, custodiado por policías, pero la insistencia de escritoras y escritores -que leyeron poemas del zacatecano, cuyos libros portaban- pudo no solo abrir la puerta, sino entrar hasta el salón de usos múltiples que llevaba el nombre del fallecido poeta David Huerta.
Encontraron fetidez, agua estancada y jergas en el inmueble patrimonial. No obstante, se instalaron allí -tras permanecer en la acera más de una hora- y entregaron sus peticiones, no a la Secretaria de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis Mor, quien ofreció recibirlos, sino a Jesús Galindo y Luz Elena Aranda, responsables del Instituto de la Defensa de los Derechos Culturales y de Gestión Institucional y Cooperación Cultural de la Secretaría de Cultura, respectivamente.
Ellos explicaron que la Secretaria de Cultura estaba reunida con la Jefa de Gobierno Clara Brugada.
La institución capitalina, que asumió la tutela del espacio desde enero tras vencerse el Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR) otorgado a la Fundación Casa del Poeta, había retirado del inmueble el nombre de López Velarde, para rebautizarlo como Casa de las Palabras y albergar el primer “cabaret público” de la Ciudad de México.
Aunque tras las protestas reculó, las y los poetas agrupados en el Comité de Defensa de la Casa del Poeta Ramón López Velarde pidieron un compromiso por escrito de que se mantendrá el nombre del espacio. Además, entregaron a Galindo y a Arana una carta que, entre otros puntos, demanda que el Café-Bar Las Hormigas no se transforme en un café concert, foro teatral o sala de conciertos.
“Estas actividades no solo rebasan la capacidad logística y estructural del inmueble, sino que sustituyen la naturaleza íntima literaria del espacio para la que fue creado”, se lee en la misiva que será entregada a Brugada.
Galindo aseguró que no habría cabaret, pero no respondió afirmativamente cuando la poeta María Rivera le preguntó directamente si no habría tampoco “café concert”.
Representantes de la Revista Generación, fundada por el fallecido periodista y poeta Carlos Martínez Rentería, aseguraron que la Secretaría les pidió las oficinas que ocupaban en la casa porque serían convertidas en camerinos para el cabaret.
El comité de defensa demandó también la renuncia del actor Andrés Carreño como responsable del recinto y exigió que el cargo sea ocupado por un poeta de reconocida trayectoria, conocedor de la obra de López Velarde, “apto para coordinar tanto la tradición poética, como los nuevos diálogos contemporáneos de la disciplina”.
Reclamó la instalación de un consejo consultivo comunitario y la creación de un órgano colegiado honorífico integrado por poetas, académicos, vecinos de la colonia Roma y representantes del INBAL “que tenga voz y voto en las decisiones sobre la programación, lineamientos y destino del inmueble para evitar decisiones unilaterales de las autoridades en turno”.
Propuso igualmente una mesa de trabajo resolutiva pública y abierta entre la jefatura de gobierno, la Secretaría de Cultura capitalina y el comité “para revisar los puntos anteriores antes de realizar cualquier otra modificación al espacio”.
Si no reciben respuesta de Brugada, tomarán otras medidas, entre ellas acciones legales, advirtió Rivera.
“En función de la respuesta que nos den, decidiremos qué hacer”.
A la protesta asistieron Myriam Moscona, Carmen Nozal, María Rivera, Verónica Murguía, Hernán Bravo Varela, Enzia Verduchi, Silvia Tomasa Rivera, José Ángel Leyva, Arturo Beristáin, Eduardo Lizalde Farías, Ana García Bergua, Verónica Volkow y Emiliano Escoto, entre muchos otros.
El pliego petitorio
Los puntos demandados por el Comité en Defensa de la Casa del Poeta Ramón López Velarde son:
– Restituir el nombre y la vocación originaria de la Casa del Poeta y retirar el nuevo programa que, según el Comité, modifica su naturaleza literaria.
– Garantizar la pluralidad y la libertad creadora, sin distinciones ideológicas, políticas o estéticas, y eliminar cualquier “curaduría” institucional restrictiva.
– Mantener la gratuidad absoluta en el uso de los espacios para poetas, editoriales independientes, fanzines y colectivos literarios, así como el acceso libre del público.
– Preservar el Café-Bar Las Hormigas como sede de presentaciones de libros, lecturas especializadas y reunión de escritores, con la literatura como núcleo de la actividad.
– Rechazar la reconversión comercial o escénica unilateral del Café-Bar en café concert, foro teatral o sala de conciertos.
– Proteger el patrimonio bibliográfico y documental, incluidas las bibliotecas “Salvador Novo” y “Efraín Huerta”, el “Tercer Fondo Editorial” y el archivo audiovisual.
– Destituir a la dirección actual, encabezada por Andrés Carreño, y nombrar a “un poeta de reconocida trayectoria y conocedor de la obra de Ramón López Velarde”.
– Transparentar el presupuesto asignado a la remodelación y a las nuevas actividades, y garantizar que los recursos etiquetados para literatura no se desvíen a otros rubros artísticos.
– Instalar un Consejo Consultivo Comunitario integrado por poetas, académicos, vecinos de la colonia Roma y representantes del INBAL, con voz y voto en las decisiones del recinto.
– Respetar el decreto de expropiación de 1988, que dio origen al espacio y definió su objeto de utilidad pública.
– Abrir una mesa de diálogo pública entre la Jefatura de Gobierno, la Secretaría de Cultura y el Comité antes de realizar nuevas modificaciones.
– Emitir una respuesta oficial, formal, fundada y motivada, al pliego petitorio mediante oficio institucional.

















