-Durante este tiempo, se puso en riesgo la higiene, la atención digna a los pacientes y el trabajo del personal médico.
Staff / El Mañana
Tanquián
Después de más de una década sin contar con agua potable, el Centro de Salud de Tanquián, finalmente fue conectado a la red de abastecimiento, resolviendo una carencia que nunca debió prolongarse tanto tiempo. Si bien la ampliación y conexión representan un avance necesario, el hecho exhibe una grave deuda institucional acumulada durante años, pues resulta inadmisible que un espacio destinado a la atención médica haya operado sin un servicio tan básico y vital.
La falta de agua potable durante más de diez años no solo afectó la operatividad del Centro de Salud, sino que puso en riesgo la higiene, la atención digna a los pacientes y el trabajo del personal médico. Este retraso refleja omisiones de administraciones pasadas, pero también deja en evidencia que la actual gestión municipal tardó un periodo considerable en atender una necesidad prioritaria para la salud pública.
Aunque el Gobierno Municipal ha señalado que estas acciones refrendan su compromiso con soluciones reales, la realidad es que la respuesta llegó tarde. El acceso al agua potable no puede considerarse un logro extraordinario, sino una obligación básica del Estado, más aún tratándose de instalaciones de salud que atienden a la población más vulnerable.
El Ayuntamiento informó que se continuará fortaleciendo la infraestructura básica en beneficio de Tanquián de Escobedo. Sin embargo, ciudadanos señalan que más allá de los discursos, es indispensable acelerar las acciones y evitar que servicios esenciales sigan postergándose por años.
La llegada del agua potable al Centro de Salud es, sin duda, un paso positivo, pero también un recordatorio de que la atención a lo básico no debe esperar décadas ni convertirse en un anuncio político, sino ser una prioridad permanente para garantizar el derecho a la salud y al bienestar de la población














