POR MENTIROSOS Y HOCICONES

🔊 Escuchar esta nota informativa:

“La maldad no siempre grita; muchas veces se hace la víctima”.

Don Enchilado

Dicen las abuelas que “la lengua no tiene hueso, pero rompe costillas”. Y si eso era cierto en los tiempos de la plaza pública, imagínese ahora en la era de los teléfonos inteligentes, donde cualquiera con datos, batería y muchas ganas de hacer ruido puede convertirse en juez, jurado y verdugo desde la comodidad de su sillón.
Vivimos tiempos raros. Tiempos donde parece que el deporte favorito ya no es el futbol, sino el odio. Odio por todo y contra todos. Si llueve, porque llueve. Si no llueve, porque no llueve. Si alguien trabaja, porque trabaja. Si no trabaja, porque no trabaja. Como dice el viejo refrán: “al árbol que da frutos siempre le avientan piedras”, pero ahora las piedras son publicaciones, memes, videos editados y campañas enteras de desprestigio.
El tema volvió a encenderse en San Luis Potosí luego de que varios supuestos “influencers” terminaran donde la sombra se ve rayada por andar difundiendo publicaciones falsas, de esas que aquí conocemos como auténticos “engaña-bobos”. Lo más delicado no fue solamente la mentira, sino que los contenidos fueron replicados de manera coordinada en diversas cuentas para fabricar una tendencia artificial, como quien infla un globo con aire caliente esperando que parezca dirigible.
Y es que una mentira repetida mil veces sigue siendo mentira, aunque tenga miles de likes.
Las redes sociales son una herramienta maravillosa cuando se usan para informar, educar o entretener. El problema comienza cuando algunos descubren que también sirven para chantajear, presionar o cobrar facturas personales. Hoy abundan quienes disfrazan de “periodismo” lo que en realidad es una extorsión de baja intensidad. Publican para que les paguen. Amenazan para que les den contratos. Atacan para conseguir prebendas. Hablan de ética mientras pasan la charola por debajo de la mesa.
Como dice el dicho: “el que cobra por callarse nunca habló por informar”.
Pero el problema va mucho más allá de la política. Ahí están los miles de tutoriales falsos que circulan todos los días. Que si la pasta dental arregla los faros. Que si limpia los lentes. Que si el bicarbonato con jabón para trastes destapa tuberías. Que si tal remedio casero cura enfermedades complejas. Miles han terminado dañando sus pertenencias, desperdiciando dinero o incluso poniendo en riesgo su salud por seguir consejos de desconocidos que hablan con una seguridad que ni los especialistas.
¿Quién responde por eso?
Porque así como en la calle existen delitos, también en el mundo digital existen conductas que causan daño. La diferencia es que durante años muchos pensaron que internet era tierra de nadie.
Ahí están también los videos absurdos que retratan esta nueva cultura del odio. Hace poco un repartidor de refrescos rojos fue hostigado por personas que le gritaban “¡Pepsi, Pepsi, Pepsi!”. Días después otro conductor de camión azul recibió la misma dosis de necedad con los gritos de “¡Coca, Coca, Coca!”. No era humor. No era ingenio. Era simple placer por molestar.
Y cuando esa lógica se traslada a la política, la educación, la seguridad o la vida cotidiana, las consecuencias son más graves. Inventan historias contra funcionarios, maestros, policías o ciudadanos comunes. Los exhiben. Los “funan”. Los convierten en tendencia. Después resulta que era falso, pero el daño ya está hecho. Porque como dice otro refrán: “cría fama y échate a dormir”.
Nadie discute la importancia de la libertad de expresión. Es un derecho fundamental que debemos defender siempre. Pero una cosa es la libertad y otra muy distinta el libertinaje. Una cosa es opinar y otra mentir deliberadamente. Una cosa es investigar y otra fabricar historias.
Porque si queremos una sociedad libre, también debemos construir una sociedad responsable.
Libertad sí.
Libertinaje no.
Expresión sí.
Mentiras no.
Y quien use las redes para informar, que informe. Quien las use para opinar, que opine. Pero quien las utilice para engañar, chantajear o destruir reputaciones por negocio o venganza, que se atenga a las consecuencias.
Porque tarde o temprano, como dice la sabiduría popular, “tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”.

Saeta 1.- El escenario electoral se calienta con el inicio de los procesos internos en los partidos para ir perfilando a sus candidatos.

Saeta 2.- Hay molestia de alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicacion por nuevos casos de acoso. Anticipan movilizaciones.

Shares



El Mañana San Luis

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930