14 de septiembre de 2025.- El domingo en plena Plaza de Armas, mientras la banda paseaba con sus nieves y el flash de los celulares no paraba, apareció una escena que dejó a todos con cara de “¿qué demonios?”. Un joven vestido de negro, con lentes oscuros y una bolsa de basura en la mano, dejó una cabeza de res en el atrio de la Catedral Metropolitana, rodeada de lirios amarillos y espigas secas, sobre una tela roja con la palabra “NSANO” pintada en grande.
Según el propio artista urbano, que firma como Nsano, no se trató de un acto satánico ni un reto viral, sino de una protesta artística contra la censura y el abandono social. Denunció que la Iglesia intervino para frenar la presentación de Marilyn Manson en la Feria Nacional Potosina (FENAPO), mientras el gobierno sigue haciéndose de la vista gorda ante problemas como desapariciones, feminicidios y violencia urbana.
Testigos cuentan que el joven llegó tranquilo, pidió ayuda a dos personas en situación de calle para colocar la instalación y después se mezcló entre la multitud sin que un solo policía lo detuviera. Más tarde, la zona fue acordonada como si se tratara de un crimen, aunque la escena era claramente simbólica.
La Arquidiócesis de San Luis Potosí calificó el acto como una ofensa a un espacio sagrado y exigió reforzar la seguridad en la Catedral. Nsano respondió que justo eso era parte de su punto: “la Guardia Civil y la Policía Municipal ni se aparecen cuando se trata de cuidar espacios públicos”, y criticó que el gobierno estatal tire la casa por la ventana en shows y espectáculos, mientras las colonias populares siguen sin agua, sin calles y sin atención.
La intervención se volvió viral y ya aparece en medios locales, nacionales e incluso internacionales, desatando un debate sobre hasta dónde puede llegar el arte cuando busca sacudir conciencias.
















