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-Administración muestra incapacidad evidente.
Staff/El Mañana
En Villa de Arista, la paciencia ciudadana ya se agotó y no es para menos.
Mientras el alcalde Bernabé Mares Briones se la pasa diciendo que “las arcas están vacías”, el pueblo se pregunta entonces a dónde se están yendo las participaciones federales y estatales que llegan cada año.
La realidad es que la administración municipal está más seca que los grifos de las casas, pero no por falta de recursos, sino por una evidente incapacidad de gestión.
El descontento ha pasado de los cuchicheos a los reclamos directos en la cara del edil. Los vecinos ya no se tragan el cuento de la austeridad cuando ven sus calles convertidas en campos de batalla por los baches y, lo más grave, cuando pasan días sin una gota de agua.
Lo que más indigna a la gente es que, mientras en los hogares el suministro es un volado, para las grandes agrícolas el agua parece no faltar nunca.
Con comunidades rurales en el olvido total y una infraestructura que se cae a pedazos, la gestión de Mares Briones se perfila como un trienio perdido entre excusas y falta de pantalones para resolver lo básico.
Villa de Arista ya no quiere explicaciones de por qué no se puede; exige que, por una vez, el dinero público se vea en las llaves del agua y no se pierda en el laberinto de la presidencia municipal.

















