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Monterrey, NL 7 julio 2026.- La exposición a temperaturas elevadas puede derivar en lesiones térmicas que van desde sarpullido y calambres hasta emergencias que podrían provocar la hospitalización y hasta la muerte.
“Hay varias enfermedades por calor, y el golpe de calor es la más grave de todas”, señala la urgencióloga Aurora Varela Hernández. “Es cuando nuestro cuerpo llega a una temperatura mayor a 40 grados y ésta se acompaña de síntomas neurológicos, como desmayos, asociado a una exposición a calor ambiental o a realización de ejercicio intenso”.
Las altas temperaturas que se viven en Monterrey y su metrópoli pueden ocasionar el agotamiento por calor, un estado de menor gravedad causado por la pérdida excesiva de agua y sales: hay sudoración abundante, mareos, dolor de cabeza, náuseas, debilidad y pulso bajo. Pero el golpe de calor se considera una urgencia médica, pues de no atenderse a tiempo, puede causar daño cerebral, cardiaco y renal.
En la temporada 2025 se registraron dos fallecimientos en Nuevo León debido a esta lesión térmica. A nivel nacional fueron 83. “Hablar de un golpe de calor es que empiezas a tener problemas: el más clásico son alteraciones neurológicas que pueden ir desde confusión, desorientación hasta crisis convulsiva”, dice César David Hernández Rosales, pediatra intensivista.
“Es cuando tu cuerpo ya no puede disipar ese calor y, al contrario, empieza a tener un aumento interior de su temperatura”.
Como el sistema falla, no hay sudoración. Ésa es una señal de alerta importante. Una persona en este estado suele tener la piel caliente, roja y seca, confusión, pulso acelerado, dolores de cabeza, mareos, desmayos y vómitos.
CALOR Y HUMEDAD
Hay dos escenarios principales que pueden llevar a un golpe de calor. El clásico es la exposición prolongada a altas temperaturas, algo a lo que cualquier habitante de esta urbe está expuesto, y son más vulnerables niños pequeños y personas mayores. Pero el riesgo es aún mayor para quienes transitan o trabajan al aire libre, en especial durante el tiempo de mayor radiación solar, entre las 11:00 y las 17:00 horas, principalmente.
“El otro factor de riesgo es la humedad”, destaca el especialista Hernández. “La sudoración es nuestro radiador natural que nos permite perder calor. Si hay mucha humedad en el ambiente, no va a ser tan efectivo”.
Esto también puede ocurrir en interiores donde no hay suficiente ventilación, destaca, sobre todo si la humedad se combina con las altas temperaturas. Asistir a eventos masivos en horas de mayor exposición -como en el Fan Fest- también es un riesgo considerable: hubo casos de asistentes que se desmayaron durante las jornadas. Dejar a un niño en un auto estacionado, así sea un par de minutos, puede ocasionar un golpe de calor fulminante.
El otro escenario es cuando se realiza ejercicio intenso en ambientes de mucho calor y humedad, algo a lo que están bastante expuestos los senderistas y los niños y jóvenes que realizan actividad física durante las tardes.
SOMBRA Y AGUA
Con el incremento de la temperatura global por el cambio climático, se están registrando más casos de lesiones por calor y se espera que el número siga al alza, destaca la urgencióloga Varela.
“El golpe de calor es algo que nos debe de preocupar, que vamos a ver cada vez más”, enfatiza.
Ya que es necesario salir a la calle para continuar con las responsabilidades del día a día, los especialistas sugieren recomendaciones para la prevención. La principal es evitar la exposición directa al Sol en horarios de mayor radiación. Cuando no es posible, hay que buscar periodos de descanso para enfriarse. “Si son trabajadores”, ejemplifica Varela, “quizá sea inevitable que se expongan al calor, pero sí pueden buscarse formas de enfriarse con abundantes líquidos, donde mojar una toalla, donde meter la cabeza al agua, tratar de estar a la sombra”.
Una alternativa son las toallas de enfriamiento, que ayudan a bajar la temperatura y combatir el calor extremo. En el caso de realizar deporte en horas de mayor exposición, la recomendación es procurar hacer pausas para alejarse del Sol.
“Por periodos hay que parar y buscar enfriarse”, dice el pediatra Hernández, “que la ropa sea la más adecuada, tener las medidas de hidratación accesibles y descansar del Sol por periodos cortos para permitirle al cuerpo enfriarse”.
Es fundamental la hidratación constante con agua a lo largo del día. Los electrolitos orales pueden consumirse, pero se indican preferentemente sólo en caso de sudoración extrema o en caso de vómito y diarrea. También es importante saber actuar. Sea cual sea el motivo por el cual se presentó el golpe de calor, hay que buscar el enfriamiento del cuerpo: retirar a la persona del Sol y llevarla a un lugar sombreado, fresco y con ventilación. “Podemos utilizar aerosoles de agua y un ventilador, compresas húmedas o hielo y agua”, indica la urgencióloga Varela. “Y llamar a la ambulancia”.
En muchos de los casos, el enfriamiento basta para que la persona se recupere.
SIGNOS DE ALERTA
Temperatura corporal arriba de 40 grados centígrados.
Piel roja, caliente y seca sin sudor.
Confusión, desmayos, delirio o convulsiones.
Respiración rápida y frecuencia cardiaca acelerada.
Náuseas, vómitos.
Dolor de cabeza intenso.
CÓMO ACTUAR
Llamar de inmediato a servicios médicos.
Mover a la persona a un lugar fresco, sombreado y bien ventilado.
Retirar exceso de ropa.
Aplicar paños de agua fría en nuca, cuello y axilas.
Colocar compresas de hielo o rociar con agua.
Dar pequeños sorbos de agua.
PARA PREVENIR
Evitar la exposición directa al Sol en horarios de mayor calor.
Beber agua de forma constante.
Usar ropa holgada y ligera.
Evitar realizar ejercicio intenso al aire libre durante las horas más calurosas.
Usar protector solar para proteger la piel.
No abrigar de más a los bebés.














