¿Quién Sabe Gobernar?

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Don Enchilado

“Uno es responsable para siempre de lo que domestica”, escribió Antoine de Saint-Exupéry en El Principito. No hablaba únicamente de un zorro. Hablaba del compromiso. De esa misteriosa capacidad que tienen algunos seres humanos para convertir un territorio cualquiera en un hogar.

Gobernar también consiste en domesticar el futuro. No con la fuerza. No con el miedo. Mucho menos con discursos interminables o fotografías cuidadosamente ensayadas. Se gobierna sembrando confianza, construyendo puentes donde antes había barrancas, escuchando el murmullo de la calle antes que el eco de los aplausos.

Hay políticos que administran el tiempo. Y hay gobernantes que cambian el paisaje. La diferencia siempre termina siendo visible.

Mientras muchos invierten millones en fabricar una imagen, otros dedican sus días a fabricar realidades. El concreto de una avenida, la dignidad de un parque, la luz de una colonia, la sonrisa de un niño o la tranquilidad de una familia pesan mucho más que cualquier estrategia de mercadotecnia.

Quizá por eso el nombre de Juan Manuel Navarro Muñiz aparece entre los mejores presidentes municipales del país.

La evaluación de Mitofsky, que lo coloca a Navarro entre los 25 alcaldes mejor calificados de los más de 2 mil municipios de todo México, representa un reconocimiento importante, pero también una enorme responsabilidad.

Los números explican una parte de la historia. La otra se cuenta caminando las calles de Soledad.

Se cuenta observando cómo un municipio con menos presupuesto que la capital potosina ha logrado construir más obra pública. Se cuenta descubriendo que los programas sociales no son un acto de caridad, sino de justicia. Se cuenta viendo a un alcalde que entiende que la oficina más importante no tiene paredes: está donde se encuentra la gente.

En una época donde la política suele premiar la simulación, la honestidad comienza a convertirse en un acto profundamente revolucionario.
Porque administrar bien el dinero público también es una forma de amar a una comunidad y Navarro lo sabe.

Cada peso que no termina en la corrupción puede convertirse en una calle, una escuela, un espacio deportivo o una oportunidad para miles de personas.

Pero los verdaderos liderazgos no se prueban cuando todo marcha bien.
Se revelan cuando aparecen los problemas que nadie quiere tocar.

El agua es uno de ellos.

Durante demasiado tiempo la zona metropolitana ha cargado con un sistema incapaz de responder a la magnitud del desafío. Juan Manuel Navarro ha decidido enfrentar ese reto con determinación, entendiendo que el derecho al agua no admite cálculos políticos ni excusas administrativas. Es un desafío complejo que involucra al Interapas y al pésimo trabajo del alcalde Enrique Galindo. Juan Manuel Navarro ya lo superó.

Pero vendrán también otros retos gigantes: concluir el Río Santiago junto con el Gobierno del Estado, hacer realidad el nuevo relleno sanitario, devolver la movilidad a Circuito Potosí y el acceso a La Virgen, además de concretar el puente elevado en Puerta Real.

No serán obras únicamente de ingeniería. Serán pruebas de carácter.

Porque el liderazgo auténtico nunca consiste en evitar las tormentas, sino en convertirse en el faro que permanece encendido cuando todos los demás buscan refugio.

Gobernar no es ocupar una oficina. Es sostener la esperanza de miles de personas que cada mañana salen a trabajar soñando con una ciudad mejor por eso las ciudades tienen alma.
Y esa alma siempre recuerda a quienes decidieron construir futuro en lugar de fabricar pretextos.

Saeta 1.- “En Nomine Patris”
En política no existen las casualidades, sólo los símbolos. La salida de José Luis Mejía López del PRI y su llegada a la dirección de los Parques Tangamanga trasciende al escenario político. Su nombramiento cobra especial interés por su conocida cercanía con distintos espacios de la Iglesia católica. En un tablero donde cada movimiento suele enviar mensajes, esta designación parece tender un puente del Partido Verde hacia un sector social con profundo arraigo e influencia. Al final, los parques también son espacios de encuentro… y en política, hasta las coincidencias suelen tener padrino. Pax Vobis ¡Amén!

Saeta 2.- Cuando las ideas no alcanzan para generar conversación, siempre queda el recurso de montar escenitas, exagerar el drama y convertir cualquier visita al mercado en un episodio digno de telenovela. La estrategia del tabasqueño de Tanquian parece clara: conseguir reflectores a como dé lugar, porque las encuestas y el entusiasmo ciudadano nomás no despegan. Y es que, cuando un proyecto político no fermenta por sí solo, ni el mejor libreto alcanza; definitivamente le urge una buena dosis de levadura… porque el pan, simplemente, no está esponjando.

Saeta 3.- En la capital potosina los asaltos, robos y hechos violentos forman parte del diario devenir de la gente. Cuando la delincuencia marca la agenda cotidiana, la autoridad está obligada a responder con resultados, no con explicaciones porque una ciudad no puede resignarse a convivir con el miedo ni dar la impresión de que las calles fueron entregadas al hampa. La administración de Enrique Galindo es garantía de inseguridad.

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