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Agencia Reforma
Ciudad de México 8 octubre 2026.- El Príncipe Harry reveló que cayó en depresión tras dejar Reino Unido y mudarse a Canadá junto a Meghan Markle y su hijo Archie.
El Príncipe Harry reveló que cayó en una depresión durante las primeras semanas después de abandonar el Reino Unido junto a Meghan Markle y su hijo, el Príncipe Archie, en 2019, al explicar que el cambio de entorno provocó una fuerte caída de adrenalina que hasta entonces no había experimentado.
Durante una sesión de MasterClass titulada “Redefiniendo el duelo: Desarrollando la resiliencia a través de la pérdida”, el Duque de Sussex, de 42 años, habló sobre los efectos que tuvo en su salud emocional alejarse del ambiente de tensión que, según relató, había marcado su vida como integrante activo de la familia real británica.
“Estando en Canadá, lejos del ambiente estresante donde presumiblemente mi cuerpo estaba lleno de adrenalina, en dos o tres días experimenté una bajada de adrenalina, algo que nunca antes había experimentado”, relató.
El hijo menor del Rey Charles III reconoció que durante ese periodo llegó a sentir que necesitaba el estrés para mantener activo su cerebro y que, al encontrarse lejos de ese entorno, comenzó a tener dificultades para funcionar con normalidad, por lo que terminó cayendo en una depresión que se prolongó aproximadamente dos semanas.
Harry y Meghan comenzaron a vivir en Canadá a finales de 2019, cuando Archie todavía era un bebé, y permanecieron allí varios meses después de anunciar en enero de 2020 que se apartarían de sus funciones como miembros activos de la realeza, antes de trasladarse a Montecito, California, donde nació su hija Lilibet ?en junio de 2021.
Durante la conversación, Harry también recordó el nivel de ansiedad que llegó a experimentar mientras cumplía con sus compromisos públicos en Reino Unido, al punto de sentirse físicamente agotado y sufrir ataques de pánico incluso antes de llegar a trabajar.
“Empecé a darme cuenta de que me sentía muy agotado; con solo ponerme una camisa sencilla, el ajuste del cuello me hacía sentir literalmente como si me asfixiara, y sufría ataques de pánico incluso en el coche de camino al trabajo. Y fue entonces cuando me di cuenta de que, bueno, hay algo más importante”, agregó.
Entre sus principales preocupaciones se encontraba incluso el miedo a sudar en público, pues el Príncipe aseguró que temía que otras personas lo vieran desaliñado y que no pudiera explicar en una sola frase lo que estaba sintiendo, una situación que comparó con la sensación de haber terminado un combate de boxeo.
El Príncipe también relacionó lo que ha vivido con el duelo por la muerte de su madre, la Princesa Diana, quien falleció en 1997 cuando él tenía 12 años, y recordó que durante años aseguraba estar bien cuando le preguntaban cómo se encontraba, pese a que en realidad atravesaba un estado de entumecimiento y bloqueo emocional.
Harry consideró que su incorporación al ejército a los 20 años fue una “distracción perfecta” para enfrentar ese duelo, pues la adrenalina y las exigencias de esa etapa le permitieron mantener la atención en otras actividades y evitar procesar plenamente sus emociones.
El Duque de Sussex también señaló que su estrés postraumático no estaba relacionado directamente con su servicio militar en Afganistán, sino que, desde su perspectiva, esa experiencia habría funcionado como un detonante de otros traumas que ya se encontraban acumulados.
En los últimos meses, Harry y Meghan han retomado parte de su vida en Reino Unido, donde buscan mantenerse cerca del Rey Charles III, quien continúa enfrentando un tratamiento contra el cáncer, aunque la pareja mantiene su condición de ciudadanos privados y no ha recuperado sus funciones como miembros activos de la familia real.

















