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STAFF EL MAÑANA
Adiós al lodo y al aislamiento. Tras décadas de abandono, la modernización de
los caminos en la Huasteca Potosina conecta de manera directa a miles de familias
productoras y comunidades indígenas.
El dato resulta difícil de pasar por alto: mientras la plantilla apenas creció, el costo de
mantenerla aumentó de manera considerable.
Y eso ocurre en un municipio donde la seguridad tampoco parece ser prioridad presupuestal: Tanquián cuenta apenas con 13 policías preventivos para todo el municipio, apenas uno más que en 2025.

En contraste, la Inversión Pública, es decir, el dinero destinado a obras y acciones de
infraestructura, fue recortada de 43 millones 958 mil 650 pesos a 39 millones 075 mil 362.89
pesos.
El problema no es solamente cuánto dinero tiene Tanquián, sino en qué decide
gastarlo.
Durante generaciones, caminar o transitar por la Huasteca Potosina significó convivir con una cruel paradoja: mientras la región presumía postales de una naturaleza deslumbrante que maravillaban al mundo, sus habitantes sufrían las consecuencias de vivir prácticamente a la deriva.
Hoy, esa postal está cambiando de rostro gracias a una transformación que se escribe en náhuatl, tének y xi’úi.

La historia de caminos intransitables, promesas vacías y comunidades incomunicadas,
aquello que las familias recuerdan como el abandono de la herencia maldita, comienza a
quedar atrás.
En las intensas giras de trabajo por la Huasteca, el gobernador Ricardo Gallardo encabezó las entregas y arranques de obras colosales que buscan saldar una deuda histórica de más de treinta años.
El impacto de estos trabajos se siente en la vida diaria de la gente. En lugares como Tancanhuitz, por ejemplo, los habitantes volvieron a sonreír tras ver pavimentado un tramo hacia Tampamolón Corona que acumulaba más de tres décadas de total abandono.

Lo mismo ocurre en Axtla de Terrazas, donde después de dos décadas de espera se logró
modernizar el acceso principal y arrancar un nuevo sistema de bombeo para garantizar el
vital líquido en los hogares.
Ya no se trata solo de asfalto, sino de dignidad y cercanía. Con la modernización de rutas
clave como el Circuito Tének, vital para productores cañeros, caminos en Tamazunchale,
Coxcatlán y Xilitla, y la colocación de dos mil nuevas luminarias que devuelven la
tranquilidad nocturna, y entre otras obras y apoyos en todos los sectores, la Huasteca
demuestra que el desarrollo por fin llegó a cada rincón, sin importar qué tan alejado esté del
mapa urbano.















