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Staff / El Mañana
Tras cinco exitazos en la capirucha, la estrella se despide con dulces, botas picudas y derrochando miel con su novia Loli Bahía.
La bellísima Rosalía ya empacó sus chivas y le dijo adiós a nuestro adorado México lindo y querido, pero no se va con las manos vacías, ¡qué va! Se lleva el corazón entero de sus fans y una maleta repleta de recuerditos bien folclóricos tras reventar el Palacio de los Deportes con cinco conciertazos sold-out de su famosísimo LUX Tour.
Y es que la tía no paró ni un solo segundo. Para tremenda sorpresa de todos los criticones que pensaban que se iba a encerrar en su hotel fifí a pedir servicio a la habitación, la española se lanzó a devorarse las calles de la Ciudad de México y nos dejó a todos con el ojo cuadrado. En sus redes sociales soltó un “MÉXICO GRACIAS POR LA INSPIRACIÓN” que nos enchinó la piel a todos.
Lo más sabroso del chisme es lo que presumió en sus picantes fotos. ¡Nada de lujos europeos! La intérprete posó con unas perrísimas botas tribaleras que ya las quisiera cualquier bailador de rodeo para sacar lumbre en la pista. Y por si fuera poco, lució calcetines con su propia carita y el logo de su actual gira. ¡La que puede, puede!
Pero espérense, que el estómago también manda y a nuestra madrileña (bueno, catalana) le entró duro al antojo. Rosalía se surtió en grande de nuestras delicias nacionales, mostrando un banquete callejero de dulces tradicionales donde no faltaron las cocadas, los mazapanes y los turrones. ¡Puro azúcar para que la reina siga brillando!
El chisme musical estuvo a todo lo que da, porque se metió hasta la cocina de nuestra cultura. Resulta que se mercó sus buenos discos físicos de Paquita la del Barrio y, sin pelos en la lengua, confesó en pleno escenario que nuestra Paquita fue la mera mera inspiración para escribir su nueva rolita “La Perla”. ¡Traz! Hasta a los infieles les va a tocar.
Y si creían que no se iba a ensuciar los tenis en los mercados, ¡se equivocan redondito! Se la pasó bomba chachareando en el tianguis de La Lagunilla como cualquier mortal. Se tomó fotos con la raza, se dejó abrazar y hasta armó el rol romántico por la colonia Roma con su novia Loli Bahía, donde se pusieron a ver unas rarísimas “batallas de auras”. ¡Ay, el amor las trae desatadas!
Con esta épica despedida, Rosalía nos deja más que claro que ya es más mexicana que el mole de olla. Su paso por nuestro país no solo fue facturar millonadas, sino una verdadera inyección de cultura pop, arrumacos y sabor de barrio que la dejará marcada para siempre. ¡Vuelve pronto, chula, que aquí tienes tu casa!














