- Pobladores exigen que se frene la perforación que pone en riesgo los sitios sagrados
Foto: Especial
CATORCE, S.L.P. — En el desierto no hay mar, pero sí olas… de coraje. Pobladores de Estación Catorce alzaron la voz tras detectar una extracción ilegal de agua en pleno corazón de Wirikuta, la zona sagrada para el pueblo wixárika y Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Desde el 16 de octubre, los vecinos notaron una perforación sospechosa sobre la carretera San Luis Potosí–Miguel Hidalgo–Vanegas, entre Estación Catorce y Estación Wadley. Según los denunciantes, la obra estaría ligada a Omar Jácome Zenil, quien, según datos de Conagua, no tiene permiso ni concesión para sacar ni una gota del subsuelo.
El reclamo no es menor: el acuífero Vanegas-Catorce ya está sobreexplotado por casi 8 millones de metros cúbicos anuales, o sea, está más seco que promesa de campaña. Aun así, alguien decidió meter maquinaria y perforar como si el agua sobrara.
La Unidad de Transparencia de Conagua confirmó que ni Jácome Zenil ni su empresa, “Jácome Chiles”, tienen registro, título o permiso de descarga. En resumen: todo apunta a un pozo pirata en zona sagrada.
Los habitantes advirtieron que este abuso pone en riesgo el agua de las comunidades y afecta directamente los sitios sagrados del pueblo wixárika, donde se realizan ceremonias ancestrales.
La comunidad exige la clausura inmediata del pozo, sanciones a los responsables y que las autoridades dejen de hacerse las desentendidas cuando el agua -y el respeto por Wirikuta- están en juego.













