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Monterrey, NL 30 junio 2026.- Monterrey volvió a entregarse a Marruecos en un Mundial, tal y como sucedió en 1986, aunque ahora los Leones del Atlas pudieron festejar a lo grande.
La última noche mundialista en la sede regia recibió a 51 mil 243 aficionados, que disfrutaron de un juegazo, digno del ambiente que mostraron los aficionados al “Gigante de Acero”, como sucedió en los anteriores tres duelos.
La fiesta de la afición de Países Bajos fue opacada por los cánticos de “Marruecos, Marruecos” en el “Gigante de Acero”.
Y no era para menos. Los aficionados mexicanos no olvidan el “No era penal”, polémica que se dio tras el duelo entre neerlandeses y mexicanos en los Octavos de Final de Brasil 2014.
Afuera del estadio, el público regio reavivó la polémica con pancartas que recibieron el apoyo de la afición magrebí.
En ese momento, el público regio dictó quién era su favorito.
Desde el inicio, los gritos de “No era penal” retumbaron en todo el estadio, mientras la rechifla cuando un elemento de la “Naranja Mecánica” tomaba el balón era ensordecedor.
Los minutos pasaron y el ambiente era tenso. Marruecos llegaba con muchas posibilidades, pero solo dejaban el grito de gol ahogado en su afición.
Tras la segunda pausa de hidratación, Países Bajos tomó una buena pelota que convirtieron en gol, uno que silenció a la mayoría del Estadio Monterrey.
Una anotación que se vivió en un ambiente emotivo, después de que Cody Gakpo, el anotador, perdiera a su bebé no nacido en días pasados, por lo que todos sus compañeros fueron a abrazarlo.
Los cánticos ya no eran sobre el “No era penal” y se transformaron en “¡Sí se puede!”.
Hasta que llegó el tanto de Issa Diop que hizo estallar de felicidad al recinto regio.
Lo efusivo del público se desbordó tanto que en el cierre del partido apareció el grito homofóbico a un despeje del portero Bart Verbruggen.
Los tiempos extras se vivieron al filo de la butaca y ni se diga los penales.
La afición neerlandesa festejó al saber que los disparos serían justo enfrente de ella, pero pasaron a la tristeza cuando vieron fallar a Crysencio Summerville y convertir su penal a Ismael Saibari.
“Hoy hacemos historia en Monterrey; los mexicanos nos apoyaron un montón en el estadio, nos sentimos arropados ante los de Países Bajos. La felicidad es México-Marruecos”, dijo Ayoub, un aficionado originario de Kenitra, pero radicado en México.
Monterrey dejó alegrías para Marruecos, que cerró un ciclo después de 40 años.















