- En una reunión tensa, Ramón Martínez Avitud dijo no tener dinero para pagar, pidió que “quien no esté a gusto se puede ir”
Foto: Especial
Huehuetlán, S.L.P. — La bomba tronó el miércoles 3 de diciembre en el Ayuntamiento de Huehuetlán, cuando el alcalde Ramón Martínez Avitud reunió a los trabajadores para “explicar” por qué no les han pagado… pero terminó encendiendo un incendio mayor.
Según testimonios de empleados, el alcalde sacó la ya conocida excusa: “no hay dinero porque estamos pagando deudas de otras administraciones”.
Pero cuando los trabajadores pidieron pruebas, documentos o algo que demostrara sus palabras… el presidente municipal se puso nervioso, no mostró nada y remató con una frase que cayó como bofetada colectiva:“Quien no esté agusto se puede ir.”
Como si no fuera suficiente, también aseguró que él “tampoco tiene para comer”, que “batalla mucho” y que hasta va a vender unas vaquitas para pagar algunos aguinaldos.
Entre los trabajadores, hubo molestia, burla, resignación y enojo: una mezcla explosiva.
El problema de fondo es grave: se deben varias quincenas, que los empleados dan prácticamente por perdidas, y el aguinaldo pinta para ser un “sueño guajiro”, porque —según ellos— no llegará completo ni a tiempo.
Para rematar, el alcalde soltó que “no le importan esas publicaciones” que circulan en redes mostrando presunta corrupción en su administración. Esa frase terminó de encender a la gente, que asegura que seguirá denunciando lo que pasa dentro del Ayuntamiento.
Entre trabajadores circuló un comentario que lo resume todo:
“Pan y circo para el pueblo… pero ni pan nos están dando.”
La tensión sigue creciendo y la administración municipal enfrenta el mayor desgaste desde que inició.
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