‘SEÑALES DIVINAS’

🔊 Escuchar esta nota informativa:

Agencia Reforma

Ciudad de México, 5 julio 2026.- De algún modo, podrían interpretarse como “señales divinas”.

 Esta vez, el viento sopla a nuestro favor. El “maldito” quinto partido está aquí y estamos en casa, con nuestra gente, con el Ángel copado, en un estadio vestido de verde, con los volcanes de fondo evidenciando nuestra ventaja orográfica.

 Es el momento de aniquilar todos y cada uno de los “fantasmas” contra los que luchó Don Nacho, “El Güero” Cárdenas y José Antonio Roca. Acabemos con las maldiciones que enfrentaron “La Tota”, “El Bigotón” Jasso, Borja y Hugo.

 Sepultemos de una vez y para siempre aquello de los cambios que, supuestamente, Mejía Barón no quiso hacer en esa sombría tarde de East Rutherford. O, quizá, el sitio en la cancha donde Lapuente decidió colocar a Lara ante Alemania en el anochecer de Montpellier. La trágica jornada de Jeju, que incluyó una tarjeta roja para Rafa Márquez.

 El disparo de Maxi en Leipzig, que fue inalcanzable para Oswaldo. El error de Osorio en Soweto. El mítico “no era penal” de Fortaleza. La agonía en Samara mientras Neymar rodaba y rodaba sobre el césped y hasta la impotente noche de Lusail, cuando faltaba un gol para evitar el desastre. Son “señales divinas”. Hagámoslo. Intentémoslo.

 La vida y el futbol tienen momentos que pasan solo una vez frente a nosotros. Y, muchas veces, esa oportunidad es capaz de transformar nuestro destino. Todo parece tratarse de decisiones. Nunca es fácil hacer lo correcto. A veces es cuestión de un instante, de segundos, de minutos. Esa determinación lo hará todo diferente.

 ¿Elegir un amigo? ¿Escoger una pareja? ¿Construir un propósito y trabajar por él? ¿Ser mamá, ser papá? Decidirse por algo y “morirse” por ello. Tal parece que ese momento ha llegado para el futbol mexicano.

 El juego más trascendente en la historia de nuestro futbol ocurrirá en el crepúsculo de hoy, domingo 5 de julio del año 2026.

 Quizá bajo la lluvia, pero seguro en un juego de cancha complejo. Quizá ante algunos de los mejores futbolistas del mundo, pero seguro en medio de un estadio con un ambiente delirante en las tribunas.

 Quizá con una clara ventaja histórica -imagínese, ellos dicen que inventaron el juego-, pero arropados por millones en un pueblo que lo puede perder todo y que siempre atesora la fe y la esperanza como lo más importante que tiene.

 Es hoy, es hoy, es el día, es el lugar, es la hora, es el momento por el que generaciones y generaciones han aguardado.

 No tenemos un Harry Kane, tampoco un Rashford o un Bellingham y, sin embargo, este equipo ha descubierto algo que siempre fue -irónicamente- la esencia del juego inglés: el conjunto, el equipo, la colectividad.

 Y ahí, más allá de la altitud sobre el nivel de mar, la serenata en el hotel del rival, el empuje pasional del estadio y el calor, ahí radican las grandes esperanzas de todo un futbol y, yo agregaría, de toda una nación.

 Tras otro periodo atropellado, donde tras el fracaso en Doha se hizo poco o nada, se impuso la resiliencia de un grupo de futbolistas -vituperados y señalados (y yo fui el primero en hacerlo)- y condenados a una nueva hecatombe, aún más grave y penosa que las anteriores por escenificarse en casa. Esos futbolistas y su entrenador -sobre todo, “El Vasco”, carajo, que merece un monumento- lograron sacar agua de las piedras para generar una esperanza.

 Cuatro partidos después, este equipo no solo luce concentrado, también parece tener argumentos válidos para competir en la cancha.

 Los “fantasmas” son hoy de ellos. “Fue el peor día en la existencia de nuestro futbol”, me confesó hace unos meses Gary Lineker, aquel portentoso goleador inglés durante una visita a un Estadio Azteca que estaba en plena reconstrucción.

 Los ingleses todavía tienen pesadillas con aquel 22 de junio de hace 40 años. Saben que “la mano de Dios” puede volver a aparecerse, que Maradona sigue corriendo en el cielo y que lo que hicieron en Las Malvinas no estuvo bien.

 Dejémoslo hoy con sus propios demonios y matemos los nuestros. Hay “señales divinas” para creer en ello.

https://elmananaslp.com.mx/suscripciones

Shares




julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031