Gallardo mostró disciplina y estructura. Acuerdo con Morena se fortalece.
Por Vigilante Soledense
Agárrense porque esto viene sin anestesia. La alianza Morena-Verde-PT no fue boda de amor, fue negocio de supermercado: “tú quédate con la plaza y yo con la caja”.
Así, la gubernatura de San Luis Potosí para 2027 quedó servida para el Verde mientras Morena se quedó viendo cómo se enfría la sopa. Y no es sorpresa: en estas tierras la marca guinda pesa poco. San Luis está entre los cinco estados más anti-morenistas del país: primero Querétaro, luego Nuevo León, después San Luis Potosí, le siguen Jalisco y Guanajuato. La neta es la neta, aquí Morena no levanta ni con grúa.
Pero no olvidemos que Morena necesita el Poder Legislativo para seguir manejando el tráiler nacional y eso solo pasa si La Gallardía empuja el motor, no al revés. Por eso desde arriba —Sheinbaum, Luisa María Alcalde y hasta el propio Andrés López Obrador— entendieron que San Luis era ficha sacrificable.
Y es que en el mapa electoral nacional el Potosí aporta poco voto, poco presupuesto y menos peso en el PIB. Como dicen los mecánicos: “si la pieza no jala, se cambia”. Y San Luis fue esa pieza de cambio.
Esta historia no es nueva. Aquí la política se gana en el barrio. Juan Ramiro Robledo Ruiz quiso ser gobernador toda la vida y nunca pudo leer el tablero social; puro cargo pluri, cero triunfo en las urnas y puro limpiarse las manos con toallitas desinfectantes. Carlos Jiménez Macías caminó la misma vereda: quiso, soñó y nunca amarró.
En ese tiempo, hubo un maximato local con Horacio Sánchez Unzueta (+); hoy el maximato tiene otro nombre: Ricardo “el Pollo” Gallardo, que entendió que el poder se construye con estructura y no con discursos de café.
Para los que andan espantados con otros suspirantes, bájenle dos rayitas. Esto es política, no concurso de simpatía. Se llama Ley de Tercios: divides el voto, multiplicas candidatos y ganas con menos. Van a salir hasta cuatro contendientes como gallo extra en pelea arreglada. ¿Resultado? El Verde se fortalece porque trae estructura, operadores y territorio. En la carretera electoral gana el que trae mejor máquina y gasolina.
La reciente visita de Claudia Sheinbaum para inaugurar la Universidad “Rosario Castellanos” en Soledad dejó una postal clarita. El “Pollo” Gallardo mostró músculo con una maquinaria ordenada, disciplinada y lista para la chamba. Del otro lado, las huestes de Morena parecían carro sin frenos: desorganizados, sin ruta y sin líder claro. Ahí se vio quién trae la talacha territorial en San Luis Potosí.
Y es que una elección no se gana en redes sociales, cuentan los votos. Las cartas están echadas rumbo a 2027 y el tablero ya tiene dueño. Aquí no gana el más popular en internet, gana el que pisa tierra, saluda barrio y cuenta casillas. Como dicen los camioneros: “camión parado no hace viaje”… y en San Luis el único que ya arrancó es el Verde.
Saeta 1: Siguen los malos manejos financieros y derroches en la UASLP. Ahora en líos con la compra de lencería. ¡No bueno!
Saeta 2: Caída de Adán Augusto en el Senado por sus vínculos con el crimen organizado tendrá coletazo fuerte en San Luis Potosí. Se queda sin protector Gerardo Sánchez Zumaya.
Saeta 3: Una vergüenza avenida Carranza desde Reforma hasta la Plaza de los Fundadores. Está llena de baches. ¡No la chiflen que es cantada!
Saeta 4: La salida de Aranzazu Puente del PAN al Verde es sencilla. ¿Quieres seguir en la política? Vete al Verde.













