- Familias exigen el servicio
Staff/El Mañana
La crisis por la falta de agua en Charcas ha pasado de ser una molestia doméstica a una indignación pública generalizada. Mientras las familias acumulan más de tres días con las tuberías vacías y sin posibilidad de realizar tareas básicas como lavar o asearse, el emblemático Ojo de Agua —corazón hídrico del municipio— se encuentra en un estado de abandono alarmante. La vegetación, que debería ser el pulmón verde de la zona, se está secando debido a que ni el ayuntamiento utiliza el recurso del manantial para el riego básico, dejando que árboles históricos como pirules y palmas mueran bajo el sol.
El contraste es doloroso: por un lado, la autoridad local presume el sitio ante funcionarios de la Secretaría de Turismo, y por otro, mantiene cerradas las llaves que históricamente surtían al pueblo en tiempos de sequía. Los ciudadanos denuncian que, desde hace cuatro años, el acceso al vital líquido en este punto fue restringido, eliminando la única alternativa que tenían para llenar tinas cuando el servicio fallaba. Hoy, con un manantial rodeado de tierra y hogares que no reciben una gota, la comunidad exige que el agua deje de ser un adorno político y llegue finalmente a los grifos de la gente.














