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Madrid, España 15 julio 2026.- El brote de ébola declarado a mediados de mayo en el este de República Democrática del Congo (RDC) ha rebasado ya los umbrales de los 2.000 casos confirmados y los 750 muertos, según han confirmado las autoridades congoleñas, que han señalado que durante los últimos días se han visto afectadas otras dos provincias que se suman a las tres que conforman el epicentro de la emergencia.
El Instituto Nacional de Sanidad Pública (INSP) ha indicado en su último balance que hasta ahora se han registrado 2.011 casos y 754 muertos, antes de apuntar que 753 pacientes se encuentran en aislamiento u hospitalizados y que 366 han recibido el alta después de recuperarse de la enfermedad, según un comunicado publicado por el Ministerio de Comunicación congoleño a través de redes sociales.
Asimismo, ha especificado que la tasa de letalidad se sitúa ya en el 37,5%, mientras que la tasa de seguimiento de contactos es del 67,4%. “Ituri sigue siendo el centro de la epidemia y concentra la mayoría de los nuevos casos”, ha señalado, antes de apuntar que no hay nuevos contagios confirmados en Kivu Sur desde hace 47 días, “un desarrollo esperanzador”.
Sin embargo, el organismo ha confirmado que durante los últimos días se han confirmado casos en las provincias de Alto Uélé y Tshopo, en medio de la preocupación internacional por la expansión de la enfermedad y la posibilidad de que la misma esté superando las capacidades de respuesta de las autoridades y sus socios internacionales.
En este sentido, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado este mismo miércoles de que el brote se está propagando “a un ritmo sin precedentes” y ha sostenido que los esfuerzos para controlarla siguen siendo insuficientes, motivo por el que ha reclamado que se intensifique con urgencia la respuesta médica a la enfermedad en el país africano.
“Cada retraso cuesta vidas. Seguimos persiguiendo el brote en lugar de adelantarnos a él”, ha dicho la coordinadora de emergencias de MSF, Trish Newport, quien ha destacado que “cada vez hay más personas infectadas, más familias pierden a sus seres queridos y la epidemia resulta cada vez más difícil de contener”.
“Necesitamos una acción internacional más firme y coordinada para actuar con mayor rapidez y mejorar el acceso tanto a la atención médica para el ébola como a otros servicios sanitarios esenciales”, ha explicado, especialmente debido a que la cepa causante de este brote, la Bundibugyo, no cuenta con vacuna o tratamiento aprobado a nivel internacional, lo que dificulta las labores de contención.
UN RITMO DE PROPAGACIÓN SUPERIOR AL BROTE 2018-2020
De hecho, la epidemia ha superado ya la mitad de los casos registrados en el brote de ébola en el país entre 2018 y 2020, con un número de casos que se ha triplicado en las últimas cinco semanas, en las que el número de muertos se ha quintuplicado, pasando de 130 a más de 750. A ello se suma la expansión geográfica del brote y el hecho de que el sistema de vigilancia esté desbordado, según MSF.
“En Mongbwalu, vemos cada día las mortíferas consecuencias de estas carencias”, ha puntualizado el doctor Ayokunnu Raji, coordinador médico de MSF. “En el Centro de Tratamiento del Ébola seguimos atendiendo a pacientes que llegan en estado crítico, con pocas posibilidades de sobrevivir”, ha lamentado, según un comunicado publicado por la organización no gubernamental.
Desde que MSF inició sus actividades de respuesta al ébola aquí, 57 personas han logrado salir adelante, pero más de 110 pacientes han fallecido. Un aumento de los recursos nacionales e internacionales ayudaría a frenar la propagación de la epidemia y reducir la pérdida de vidas”, ha lamentado.
En el caso del centro de tratamiento de Elikiya, en Bunia, las instalaciones se encuentran casi constantemente a plena capacidad. “La gente nos dice a menudo que prefiere esperar en casa y acudir solo cuando hay una cama disponible”, ha apuntado Sylvie Kaczmarczyk, coordinadora de emergencias de MSF en Bunia. “Como consecuencia, seguimos recibiendo pacientes que llegan tarde y que ya se encuentran en estado crítico. Es devastador saber que muchas de estas muertes podrían haberse evitado mediante un diagnóstico precoz y un acceso oportuno a los cuidados médicos”, ha lamentado.
MSF ha hecho además hincapié en que el brote se está desarrollando en un contexto de conflicto armado, desplazamiento y múltiples emergencias sanitarias simultáneas. “Es fundamental acelerar los esfuerzos para mejorar el acceso a la atención médica del ébola, al tiempo que se garantiza la prestación de otra ayuda humanitaria básica, como la asistencia sanitaria, y servicios de agua y saneamiento”, ha relatado Newport.
“No podemos seguir respondiendo a la epidemia con los recursos tan limitados mientras vemos cómo continúa extendiéndose”, ha dicho. “Solo una respuesta médica sólida y dotada de los recursos adecuados, que refleje verdaderamente la magnitud de las necesidades sobre el terreno, puede evitar que este brote se convierta en una crisis que supere nuestra capacidad de contención. Para lograrlo, se necesita de manera urgente un mayor apoyo internacional”, ha zanjado.
LA ONU APUNTA A UNA EXPANSIÓN DE LA RESPUESTA
Por su parte, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) afirmó el martes que “se están intensificando los esfuerzos para contener el brote de ébola tras la propagación de la enfermedad a dos provincias adicionales, Alto Uélé y Tshopo”. La capital de esta última provincia, Kisangani, tiene 1,6 millones de residentes y es un importante nudo de transporte.
El coordinador de la ONU para la respuesta ante el ébola, Julien Harneis, se desplazó recientemente a Kisangani para una visita destinada a “apoyar a las autoridades provinciales a la hora de reforzar la respuesta”. “Organizaciones nacionales, grupos religiosos y redes comunitarias locales ya se encuentran movilizadas sobre el terreno”, ha manifestado la OCHA.
“La ONU y sus socios humanitarios (…) están ampliando la vigilancia, la capacidad de los laboratorios, la gestión de casos y las iniciativas de participación comunitaria para contener el brote”, ha resaltado, al tiempo que ha apuntado a “avances importantes”, incluido el hecho de que “el 85% de las alertas se están investigando y el 80% de los contactos identificados se están rastreando y monitorizando”.
En esta línea, ha hecho hincapié en que “once laboratorios descentralizados ya están operativos, lo que eleva la capacidad de análisis a hasta 250 muestras diarias”, mientras que “la capacidad de tratamiento se ha ampliado a 22 centros de tratamiento y siete centros de tránsito, que proporcionan más de 700 camas en las zonas afectadas”.
La OCHA ha lamentado sin embargo que la inseguridad en Kivu Norte e Ituri “sigue afectando a la respuesta”, incluido un ataque entre el 12 y el 13 de julio que dejó cuatro muertos y numerosos secuestrados.
“La ONU hace un llamamiento a todas las partes interesadas para que garanticen la seguridad del personal sanitario y humanitario y faciliten el acceso a las comunidades afectadas”, ha dicho, antes de insistir en que “la participación continua de la comunidad, la notificación temprana de los casos sospechosos y un entorno operativo seguro siguen siendo esenciales para interrumpir la transmisión y controlar este brote”.
RDC –que en diciembre de 2025 decretó el fin del último brote de ébola en el país, en este caso en Kasai– es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus del ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.














