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Staff / El Mañana
El legendario “Rocky” celebra ocho décadas de vida mientras se cocina una película sobre su pasado que él mismo intentó negar.
¡Paren todo que el mismísimo “Semental Italiano” está de manteles largos! El legendario Sylvester Stallone acaba de apagar 80 velitas en su pastel y, como era de esperarse en el mundo de la farándula, el festejo viene acompañado de un montón de trapitos al sol que están dando muchísimo de qué hablar en Hollywood.
Detrás del tipo rudo que todos conocemos por romper caras en el cine, hay un pasado bastante oscuro que el actor revivirá muy pronto.
Resulta que para septiembre lanzará un libro que él mismo llama su “testamento”, donde soltará toda la sopa sobre la pesadilla que vivió en su infancia llena de abusos.
Pero el chisme no para ahí: la industria ya le tiene lista una película llamada I Play Rocky para recordar sus inicios, esos días de hambre en los que tuvo que recurrir al cine porno para ganarse unos pesos antes de que la suerte le sonriera con el guion que escribió en tres días.
La polémica del momento es que Stallone andaba de digno diciendo por ahí que él no tenía nada que ver con esa nueva película sobre su juventud.
Sin embargo, el director del proyecto ya lo dejó como mentiroso, destapando que se reunieron en secreto en un hotel de lujo en Los Ángeles para pedirle permiso y que el actor le dio el visto bueno sin rechistar. ¡Qué tal el teatrito!
A sus 80 años, el físico de Sly también es el centro de las críticas. La parálisis facial con la que nació se le ha complicado bastante por culpa de su obsesión con las cirugías estéticas y los golpes reales que recibió filmando.
Tan amolado quedó que tras grabar con su eterno rival, Arnold Schwarzenegger, terminó con siete operaciones de espalda que lo cambiaron para siempre.
Hoy, entre el dolor de haber perdido a su hijo mayor y su nuevo trabajo político como embajador de Hollywood asignado por el gobierno estadounidense, la leyenda viviente demuestra que tiene más vidas que un gato.















