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Un ‘jale’ que terminó en tragedia

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  • La declaración de Eduardo Rafael N. revela cómo junto a dos cómplices planearon robar un auto en la zona de Lomas

Fotos: Especial

🔍 Detalles del caso

Nombre del implicado: Eduardo Rafael N.

Edad: 25 años

Ocupación: Barbero

Fecha del hecho: 7 de noviembre

Lugar del incidente: Zona de Lomas, cerca de la zona universitaria

Víctima: Jorge Dávila Ramírez, pasante de Estomatología

Compañeros en el delito:

Pale (cuñado de Eduardo Rafael)

Ángel (conductor del vehículo Ibiza negro con quemacocos)

Tipo de arma utilizada: Pistola calibre 9 mm, color gris con negro

Hora aproximada: Entre las 9:00 y 10:00 de la noche

Vehículo de la víctima: Cupra gris con dos ocupantes (la víctima y una mujer)

Hechos clave:

Eduardo y Ángel bajaron a la pareja del auto.

Eduardo apuntó al conductor sin saber que el arma estaba cargada.

Durante un forcejeo por una mochila y se detonó el arma.

El disparo impactó en el pecho de la víctima.

Ruta de huida:

Salieron por el bulevar hacia la Carretera 57.

Arrojaron el teléfono de la víctima por la ventana.

Motivo del delito: Obtener dinero de manera rápida.

Resultado: Un intento de robo que terminó en homicidio.

San Luis Potosí, S.L.P. — Eduardo Rafael N., de 25 años, de oficio barbero y vecino de la colonia San Sebastián, fue quien jaló el gatillo que le arrebató la vida al pasante de Estomatología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Jorge Dávila Ramírez, la noche del 7 de noviembre, en la zona universitaria.

La víctima, un joven pasante de Estomatología, fue hallada sin vida tras el intento de robo en la zona de Lomas.

El barbero de la San Sebastián necesitaba dinero y fue su cuñado quien le dijo que tenía un “jale”, subieron a un auto y en su camino visualizaron el coche del estudiante que estaba en ese momento con una joven, solo estacionados, platicando.

Esa noche Eduardo Rafael, Ángel y “El Pale” los vieron, los atacaron y en el forcejeo, Eduardo Rafael jaló el gatillo con una bala que entró al pecho del joven que estudiaba para ser dentista … esa noche les cambió la vida a todos.

LA HISTORIA

De acuerdo con su propio testimonio, todo comenzó en su casa, donde estaba junto a su cuñado, apodado “Pale”. Le propuso “pegarle” a un carro, y Eduardo aceptó sin medir consecuencias. Caminaron desde su domicilio hasta la Alameda, donde los esperaba otro sujeto identificado como Ángel, a bordo de un auto Ibiza negro con quemacocos.

Los tres partieron rumbo a Lomas buscando un vehículo “bueno” para robar.

Tras su asesinato, sus compañeros lo despidieron en las instalaciones de la universidad.

Cerca de las 9 ó 10 de la noche, localizaron un Cupra gris estacionado con una pareja en su interior. “Se veían como echando novio”, les relató el barbero. Tras dar una vuelta, Ángel detuvo el auto una calle antes y bajó junto a Eduardo, quien asegura que no portaba arma, mientras su cómplice sí: “Traía una nueve, gris con negro”.

Eduardo Rafael contó que Ángel se acercó al conductor y él a la mujer. Le pidió que se bajara y que se fuera, “sin problema”. Mientras tanto, Ángel forcejeaba con el conductor, con el estudiante de la UASLP, exigiéndole las llaves del vehículo. Cuando finalmente las obtuvo, le entregó el arma a Eduardo Rafael: “Me dijo ‘ten, agárrala’. Yo no sabía que estaba cargada”, relató el acusado de asesinato.

El barbero explicó que apuntó al conductor -identificado más tarde como el estudiante Jorge Dávila Ramírez- solo para asustarlo y pedirle que dejara su mochila. Pero el momento se salió de control.

El barbero señaló en su declaración a la Fiscalía General del Estado (FGE) que “no había pedo2, pero se jaloneó, y cuando ambos jalaron la mochila… se salió el tiro.

“Vi todo oscuro, me asusté. Solo escuché el disparo y cerré la puerta”, relató Eduardo Rafael.

Después del disparo huyeron del lugar a toda velocidad. Durante el escape, el vehículo se ponchó al golpear una varilla y continuaron hasta la carretera 57, donde lanzaron por la ventana el teléfono de la víctima. Luego, se reunieron con otro cómplice y regresaron a la colonia San Sebastián.

La confesión del barbero podría ser clave para esclarecer el crimen que conmocionó a la comunidad universitaria potosina, pues confirma que el ataque no fue un ajuste de cuentas ni una agresión directa, sino un asalto mal planeado, un “jale” que no salió bien, que terminó en tragedia y dejó una familia de luto.

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