- El adeudo de salarios asfixia la economía de cientos de hogares
Staff/El Mañana
La parálisis laboral en la empresa Rising Farms ha dejado de ser un simple trámite administrativo para convertirse en una crisis humanitaria que asfixia al ejido de La Noria. A 30 días de haber iniciado el paro y tras 24 jornadas de huelga formal, la desesperación se ha apoderado de más de 300 familias potosinas que hoy sobreviven entre deudas y hambre. El conflicto, detonado por el impago de tres semanas de salarios y el proporcional de aguinaldos, mantiene el motor económico de Ciudad Fernández detenido ante la absoluta indiferencia de los directivos y las autoridades.
Lo que los trabajadores denuncian no es solo la falta de flujo monetario, sino una estrategia sistemática de abandono y censura. El sindicato, lejos de mediar, ha impuesto un bozal a los empleados, limitando su contacto con la prensa en un intento por invisibilizar la protesta. Mientras el tiempo corre, la vulnerabilidad crece; las familias resisten a las afueras de los invernaderos bajo la sombra de una reunión programada para el próximo lunes que muchos consideran una distracción para dilatar el cumplimiento de sus derechos. Sin una intervención real del gobierno estatal o municipal, la comunidad de La Noria enfrenta el desgaste físico y emocional de una lucha donde el silencio institucional parece ser el mejor aliado de la empresa. La dignidad de cientos de hogares sigue en juego mientras esperan que la justicia laboral finalmente se haga presente.














