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Staff / El Mañana
Una familia de Mecatlán se cansó de esperar a las autoridades y usa el escombro de su casa para rellenar los enormes socavones que amenazan con causar un accidente.
¡Vaya vergüenza! Mientras las autoridades municipales y de caminos se duermen en sus laureles, los ciudadanos de la Huasteca tienen que entrarle al quite y hacer la chamba que a otros les corresponde por ley.
Hartos de esquivar hoyos que parecen trincheras, una familia de la localidad de Mecatlán decidió ponerse el overol y comenzar a bachear por su propia cuenta la carretera que conecta con Axhumol, una rúa que quedó destrozada tras los recientes aguaceros.
Cansado de ver cómo choferes y familias arriesgan la vida a diario, don Antonio Martínez, vecino del rumbo, tomó la iniciativa.
El hombre platicó que se encuentra haciendo unos arreglos en su casa y, en lugar de tirar el escombro al río o dejarlo estorbar, prefirió echarlo a una carretilla para rellenar como Dios le dio a entender los tremendos socavones que las lluvias abrieron cerca de la Universidad Intercultural.
Desde el pasado lunes, a puro pulmón y bajo el calorón huasteco, don Antonio ha estado acarreando material para cubrir al menos un kilómetro y medio de zanjas.
Y es que el panorama en la zona está de terror: las camionetas pasajeras y los coches particulares tienen que subirse a las cunetas para no dejar la suspensión en los hoyos, quedando a nada de sufrir una volcadura de consecuencias fatales.
La molestia entre los transportistas y choferes de la ruta está que arde. Los trabajadores del volante denunciaron que el camino es intransitable y que ninguna autoridad les da la cara para decirles si se va a continuar con la pavimentación que dejaron a medias en Axhumol.
Así las cosas en la región: si la gente no agarra la pala y compone sus calles con sus propias manos, las promesas de campaña se las sigue llevando el viento.
















