Foto: Especial
SAN LUIS POTOSÍ.- Lo que pasó anoche en Periférico, justo en la entrada de Puerta de Piedra, parece sacado de una mala película de acción… pero sin policías, sin héroes y con un villano bastante corriente.
Un hombre que regresaba de chambear fue asaltado por un sujeto vestido completamente de negro, que andaba armado con un machete como si fuera a abrir caña, no a robar.

El malandro lo atacó y le quitó su bicicleta color gris, su único transporte para ir y venir del trabajo. El ratero, fiel a la escuela clásica del “corre sin ver atrás”, se echó a correr rumbo a avenida Salk.
Pero ahí la cosa se puso buena: varios vecinos, buenos samaritanos de esos que ya están hartos, intentaron detener al delincuente. El ladrón, viendo que la cosa se le volteaba, empezó a aventarles piedras… porque al parecer el machete era solo para intimidar y las piedras para cuando se pone sabrosa la persecución.
Mientras el hombre asaltado esperaba apoyo, se hizo lo que se supone que se hace: se llamó a la Policía Municipal. Pero la policía, en un acto de consistencia sorprendente, no llegó. Ni patrulla, ni moto, ni un “vamos para allá joven”. Nada. La nada absoluta, que ya se les está haciendo costumbre.
Los familiares del afectado llegaron antes que cualquier autoridad, para variar. Y el mensaje volvió a quedar clarito: la policía trabaja para alguien… pero definitivamente no es para los ciudadanos.
Otra noche más en San Luis, donde los ladrones corren, los vecinos persiguen, las piedras vuela y la policía llega solo cuando ya pasó el capítulo.
















