Padecen comerciantes de Huehuetlán la lentitud y el olvido oficial tras un año de falsas promesas

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Staff / El Mañana

Entre promesas incumplidas y más de un año de soportar las inclemencias del clima a las afueras de un templo, comerciantes de la Huasteca padecen la lentitud y las largas de un Ayuntamiento insensible que sigue postergando la entrega de su mercado.

La paciencia de los comerciantes locales en el municipio de Huehuetlán ha llegado a su límite frente a la indolencia de las autoridades municipales, quienes han demostrado una pésima capacidad de gestión y una total falta de palabra.

Los hechos se remontan al pasado mes de julio de 2025, fecha en la que los locatarios accedieron a desalojar la tradicional galera que durante toda la vida había funcionado como su centro de abastos.

La medida se tomó de buena fe tras acordar una rehabilitación integral, debido a que las viejas instalaciones presentaban graves filtraciones de agua que dañaban cotidianamente las mercancías y pertenencias de los vendedores.

Con la esperanza de obtener un espacio digno y seguro, aceptaron reubicarse de manera provisional en el atrio de la iglesia local, sin imaginar que ese sacrificio temporal se convertiría en un verdadero viacrucis de burlas y pretextos oficiales.
El calvario administrativo comenzó a fraguarse desde los primeros meses de la supuesta remodelación, cuando los plazos pactados se vencieron sin que la obra mostrara avances significativos.

Ante el evidente abandono de los trabajos, una comitiva de comerciantes encaró en octubre del año pasado al edil Ramón Martínez Avitud para exigir explicaciones sobre el retraso. La respuesta institucional se redujo a una promesa vacía: se les aseguró que las labores se retomarían formalmente en la semana siguiente.

Sin embargo, las semanas se convirtieron en un año entero de silencio, tolvaneras, lluvias y sol intenso para los locatarios, quienes han tenido que soportar condiciones infrahumanas mientras el Ayuntamiento se escuda en largas y justificaciones absurdas.

Actualmente, aunque se aprecian algunos movimientos tardíos en la zona, el escepticismo impera entre el gremio comercial.

Los afectados señalan de manera crítica que, si bien existe el rumor de que la obra podría concluir a finales del presente mes de septiembre de 2026, la realidad apunta a que las autoridades volverán a faltar a su palabra. “Ya esperamos que para las fiestas de San Diego la terminen realmente, sino ya nos la van a aplazar hasta diciembre”, recriminan con molestia ante la indolencia gubernamental.

Mientras el Ayuntamiento despilfarra tiempo en dar largas, los comerciantes continúan resistiendo a las afueras del templo, esperando que la apatía oficial no termine por sepultar su patrimonio económico.

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