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Staff / El Mañana
La modernización del transporte público en la Huasteca enfrenta nuevos plazos, luego de confirmarse una prórroga para que los taxistas adquieran los equipos de medición obligatorios, mientras los proyectos de movilidad eléctrica continúan en pausa.
El esperado salto hacia la modernización y regulación de las tarifas en el servicio de alquiler dentro de la zona huasteca tendrá que esperar un poco más.
La implementación obligatoria del sistema de taxímetros en las más de 700 unidades de transporte público que operan diariamente en Ciudad Valles se mantiene en una fase de transición, esto luego de que las instancias estatales de transporte otorgaran una prórroga escalonada dirigida directamente a los concesionarios locales para facilitar la adquisición y colocación de los aparatos tecnológicos durante el transcurso de este año 2026.
Lejos de atribuirse a conflictos sociales, paros operativos o manifestaciones de rechazo por parte del gremio taxista, el retraso generalizado responde a un margen de tolerancia financiera concedido a los dueños de los vehículos de alquiler.
Fuentes del sector aceptaron que la gran mayoría de los operadores ha optado por postergar la compra de los dispositivos, lo que apunta a que el cumplimiento de la norma se concentrará en las últimas semanas del periodo establecido.
Esta medida busca amortiguar el impacto económico en los bolsillos de los trabajadores del volante, quienes deben cubrir el costo de los equipos para garantizar cobros justos y transparentes basados en distancias recorridas y tiempos de espera para toda la ciudadanía.
Por otra parte, los planes de movilidad urbana sostenible también registran modificaciones en su calendario de apertura.
El proyecto correspondiente a la tercera línea de la RedMetro, un sistema de transporte masivo destinado a conectar de manera directa los sectores de Santa Rosa y La Pimienta a lo largo de diversas colonias intermedias, sigue sin fecha definitiva de arranque.
Las autoridades explicaron que el principal obstáculo radica en complejos problemas de diseño vial, específicamente en calles consideradas demasiado estrechas donde la circulación en doble sentido y el estacionamiento vehicular en ambos flancos impiden el paso seguro de las unidades eléctricas de gran calado, obligando a replantear modificaciones geométricas antes de dar luz verde al proyecto antes de concluir el presente año.














