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Staff / El Mañana
Arqueólogos hallaron vestigios con 2,500 años de historia en la Sierra Norte poblana, revelando cómo los antiguos pobladores medían el tiempo y las estrellas.
Nuestros antepasados mesoamericanos eran verdaderos genios de la ciencia y el cielo, y una prueba contundente de ello acaba de salir a la luz en las entrañas de la Sierra Norte de Puebla. Especialistas en historia y arqueología identificaron los restos de lo que habría sido un impresionante observatorio solar con unos dos mil quinientos años de antigüedad, ubicado en la zona arqueológica de Teteles de Ávila Castillo. Lejos de ser un simple montón de piedras viejas, este sitio revela cómo las comunidades prehispánicas estudiaban el movimiento del Sol para organizar sus cosechas, sus rituales y su vida diaria mucho antes de que llegaran los españoles a cambiar el mapa.
Detrás de este hallazgo hay más de una década de investigaciones científicas muy pacientes que han permitido entender la traza urbana y los secretos de quienes habitaron esta región. Durante las excavaciones, los expertos no solo se toparon con las estructuras astronómicas, sino también con ofrendas antiguas y piezas de obsidiana que cuentan historias sobre el intercambio cultural y comercial que existía entre diferentes pueblos de la época. Aunque todavía falta mucho trabajo de laboratorio para amarrar todas las piezas del rompecabezas, este descubrimiento nos recuerda la enorme sabiduría astronómica que guardaba nuestra tierra.

















