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Staff / El Mañana
El poblado de El Tamarindo logró la autonomía ante las instancias correspondientes para constituirse formalmente como el asentamiento originario número 24 de la demarcación.
Un paso fundamental para la autonomía y la preservación de las raíces étnicas en la región de la Huasteca Potosina se consolidó en el área rural de Ciudad Valles. Habitantes y autoridades tradicionales del centro poblacional El Tamarindo culminaron los trámites legales y administrativos ante el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), logrando su desvinculación de la jurisdicción comunitaria de La Pila para operar bajo un registro propio como asentamiento étnico formalmente constituido en el padrón nacional.
Por años, los pobladores de este sector dependieron operativamente de las decisiones y presupuestos asignados al ejido vecino; sin embargo, las necesidades de infraestructura básica, salud y preservación cultural motivaron a las familias a buscar su independencia. El proceso inició formalmente mediante la presentación de acuerdos ante el Consejo de Autoridades Tének y la posterior validación en la asamblea general de La Pila, donde se avaló la separación pacífica y legal de ambas demarcaciones rurales para abrir paso al registro individual ante el Centro Coordinador Indigenista con sede en Tancanhuitz.
La comunidad originaria abarca un polígono territorial que concentra a 365 pobladores distribuidos en las localidades de El Aquichal, El Carrizal, El Tamarindo, Tierra Blanca y El Rocío. Un aspecto decisivo para el dictamen favorable de las dependencias encargadas de las políticas étnicas fue la preservación de la identidad, toda vez que el 95 por ciento de sus habitantes utiliza de forma cotidiana la lengua materna tének como vehículo de comunicación familiar y social en las faenas diarias.
Asimismo, los dictámenes de las autoridades indígenas corroboraron que el poblado mantiene vivas sus estructuras de gobierno comunitario a través del juzgado auxiliar y comités ciudadanos encargados del agua potable, la salud y la educación. De igual forma, en los caseríos de la zona persiste la agricultura tradicional de autoconsumo, el trabajo de campo, la elaboración de productos artesanales y la práctica constante de danzas representativas y festividades patronales que sustentan el tejido sociocultural de la zona.
Con la conclusión del expediente ante las oficinas centrales de la dependencia federal, el asentamiento de El Tamarindo se convierte oficialmente en la comunidad originaria número 24 dentro de la geografía del municipio. Este cambio de estatus jurídico permitirá que, a partir del próximo ejercicio fiscal, las familias de la localidad reciban y administren de forma directa las partidas presupuestales del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, garantizando que los recursos se destinen íntegramente a las prioridades decididas en sus propias asambleas.


















