🔊 Escuchar esta nota informativa:
Staff / El Mañana
En la capital potosina hay obras que avanzan y otras que perfeccionan el arte de quedarse inmóviles. La de El Saucito pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Una semana más transcurrió sin que el proyecto fuera liberado y, fiel al estilo de la administración de Enrique Galindo, el silencio volvió a ocupar el lugar de las explicaciones.
Lo más llamativo es que el retraso no parece obedecer únicamente a trámites administrativos. Entre los principales obstáculos se encuentra la ausencia de un estudio técnico indispensable para el desarrollo de la obra, un detalle menor… salvo porque sin él resulta imposible destrabar el proyecto. Y mientras ese documento no aparece, los propios vecinos de El Saucito mantienen su rechazo a que la intervención continúe sin conocer el contenido de ese estudio ni los alcances reales de la obra.

Mientras tanto, el reloj sigue corriendo. Con junio prácticamente concluido y un proceso de licitación que por ley requiere al menos 45 días, el calendario deja cada vez menos margen para que los trabajos concluyan en condiciones normales antes de las festividades tradicionales de febrero.
Desde el Ayuntamiento prevalece el optimismo de que todavía queda tiempo suficiente para terminar la obra antes de que concluya la administración. Sin embargo, fuera de las oficinas municipales el panorama es distinto: vecinos y comerciantes observan cómo el proyecto permanece detenido entre estudios inexistentes, desacuerdos con la comunidad y una notoria falta de información oficial.
A este paso, la modernización prometida para El Saucito corre el riesgo de convertirse en otro monumento al papeleo. Porque en la capital potosina no solo se congelan las obras; también parecen congelarse las respuestas.















