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Staff / El Mañana
Trabajos en el tramo de Tatanacho y Juegos Olímpicos amenazan con dejar parches temporales de solo tres meses de duración, eliminando banquetas y alumbrado prometidos.
Bajo el discurso de entregar una vialidad renovada con banquetas, alumbrado público y pavimento de calidad, el ayuntamiento de la capital dio arranque a un proyecto en la calle Tuna Manza, en el tramo comprendido entre Tatanacho y Juegos Olímpicos, que hoy exhibe su peor cara. Lejos de aportar progreso, las cuadrillas destruyeron tramos funcionales de concreto hidráulico de hasta 20 centímetros de grosor, un material sumamente resistente, para reemplazándolo por intervenciones fragmentadas.
La ejecución de la obra ha sacado a la luz las ocurrencias del alcalde Enrique Galindo Ceballos. Con el paso de las semanas, las promesas se han desvanecido, dando paso a rumores de que las banquetas y la iluminación serán canceladas. La indignación escaló al descubrirse que se pretende colocar una delgada carpeta asfáltica, que augura un deterioro prematuro en cuestión de 2-3 meses.
Ante las dudas sobre el destino del desagüe y la calidad técnica del recubrimiento, la respuesta ha sido el encubrimiento mutuo. Los afectados señalan que el ingeniero Castañeda, responsable de los trabajos, evade cualquier responsabilidad argumentando que la obra “va por etapas”, llegando al extremo de minimizar los reclamos ciudadanos.
Hace cinco semanas, el alcalde viajero acudió a dar el banderazo de inicio a este proyecto deficiente, avalando una simulación costosa e innecesaria. Mientras tanto, los habitantes de Tuna Manza pagan el costo de una gestión que prioriza la foto mediática de un parche temporal destinado a convertirse en un problema mayúsculo.














