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Staff / El Mañana
El Pueblo Mágico de Real de Catorce inaugura este 18 de septiembre de 2026 una imponente escultura de 15 metros de altura dedicada a San Francisco de Asís en el cerro del Orégano.
Real de Catorce fortalece su vocación turística, cultural y espiritual con la incorporación de un nuevo ícono arquitectónico y religioso que ya forma parte indiscutible de su paisaje montañoso. La tarde de este viernes 18 de septiembre de 2026, en punto de las 17:00 horas, se llevó a cabo la ceremonia oficial de inauguración de la monumental escultura de San Francisco de Asís, un proyecto largamente esperado por la feligresía local y los miles de turistas que año con año visitan este histórico pueblo minero del Altiplano potosino.
El evento inaugural combinó elementos de profunda raigambre tradicional, destacando la participación de agrupaciones de mariachi y la presencia de habitantes, devotos, empresarios, legisladores y comitivas procedentes de demarcaciones vecinas como Matehuala, Charcas, Villa de Guadalupe y Tamuín, quienes atestiguaron el corte de listón de este espacio concebido para el encuentro comunitario y la contemplación.
La imponente figura de San Francisco de Asís, esculpida íntegramente en cantera por artesanos de la región, se levanta majestuosa alcanzando los 15 metros de altura. Su ubicación exacta se encuentra en la cúspide del cerro del Orégano, popularmente identificado como el cerro de la Misión, situado estratégicamente a un costado del camino tradicional rumbo a San Agustín. El proyecto contempló una intervención integral del entorno natural, habilitando una explanada monumental, escalinatas de acceso seguro, luminarias artísticas y un mirador panorámico que ofrece una vista privilegiada de las planicies desérticas.
Históricamente, la devoción hacia “Panchito” en Real de Catorce está envuelta en leyendas populares que relatan la llegada milagrosa de su imagen original a lomos de un burro que detuvo su camino en el corazón del mineral. A ochocientos años del legado franciscano, esta nueva estructura monumental honra dicha memoria histórica, consolidando al Pueblo Mágico como un santuario imperdible para el turismo religioso y cultural en México.















