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Staff / El Mañana
Implementan plan ecológico en zonas áridas de Ciudad Valles mediante la plantación de millar y medio de ejemplares endémicos resistentes a la sequía.
Las áreas con mayor grado de aridización y escasez de cubierta vegetal en la región norte de la Huasteca potosina recibirán un respiro ambiental gracias a la puesta en marcha de una jornada intensiva de restauración ecológica. Especialistas y brigadas ambientales determinaron intervenir superficies específicas de matorral espinoso en Ciudad Valles, un polígono donde las recurrentes ondas de calor, la escasez de precipitaciones pluviales y la erosión del suelo han mermado drásticamente la vegetación original a lo largo de los últimos años.
El proyecto contempla la introducción y plantación de mil 500 especímenes de flora estrictamente nativa, seleccionadas bajo criterios científicos de resistencia climática. A diferencia de las especies ornamentales o importadas que requieren riegos constantes y terminan pereciendo ante las altas temperaturas de la zona huasteca, la estrategia prioriza el uso de árboles y arbustos endémicos como el ébano, el chijol y el rajador. Estas variedades poseen adaptaciones biológicas naturales que les permiten tolerar suelos sumamente secos, retener la poca humedad disponible en las capas subterráneas y sobrevivir en entornos degradados.
Los trabajos técnicos no se limitarán a la colocación de los brotes en la tierra, sino que incluirán labores previas de acondicionamiento de suelo y excavación de cepas para maximizar la capacidad de infiltración del agua de lluvia. Asimismo, se tiene contemplado establecer un esquema de seguimiento y monitoreo a mediano plazo para evaluar el porcentaje de prendimiento de los ejemplares, garantizando que la inversión biológica y operativa logre consolidarse en una franja territorial históricamente castigada por el estiaje.
Ambientalistas de la región han señalado que este tipo de intervenciones resultan apremiantes para mitigar el impacto del cambio climático en los microclimas de la Huasteca. La pérdida de masa forestal no solo afecta el paisaje natural, sino que acelera la degradación de los agostaderos y disminuye la capacidad de recarga de los mantos acuíferos subterráneos que abastecen a las comunidades rurales y a la cabecera municipal. Con el repoblamiento de estas áreas mediante plantas adaptadas, se busca restaurar gradualmente el equilibrio ecológico y ofrecer cortinas naturales contra la erosión eólica e hídrica.


















