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Staff / El Mañana
Supervisiones en sembradíos, centrales de abasto y fincas de la Huasteca buscan descartar la presencia de menores en labores agrícolas de la región.
Las jornadas de supervisión laboral en las zonas rurales del oriente potosino mantienen un despliegue constante para verificar que las actividades productivas en los campos de cultivo, centrales de distribución y unidades ganaderas operen bajo el estricto cumplimiento de la ley laboral. En municipios agrícolas de alta densidad productiva como Tamasopo, Aquismón y Ciudad Valles, los recorridos de revisión buscan descartar de forma permanente cualquier esquema de contratación o explotación de menores de edad en el corte de caña, la pizca de cítricos o las faenas de campo.
Durante los últimos meses, los esquemas de vigilancia han puesto especial atención en los reportes ciudadanos y alertas preventivas emitidas por organismos internacionales y representaciones consulares. En este contexto, se llevó a cabo una inspección detallada en un rancho agrícola tras un señalamiento sobre presunta presencia infantil en los surcos; sin embargo, al momento de ejecutar la diligencia física en el predio, el personal técnico comprobó que las actividades eran realizadas en su totalidad por cuadrillas de trabajadores adultos debidamente registrados.
Un fenómeno recurrente que se detecta en la geografía huasteca es la presencia de niñas y niños acompañando a sus progenitores durante las jornadas de recolección en los cañaverales o huertas de cítricos. Esta práctica social, ligada en muchas ocasiones a costumbres arraigadas en comunidades indígenas o a la falta de espacios de cuidado, suele confundirse con esquemas de empleo infantil. Por ello, las brigadas de inspección combinan la verificación formal con pláticas de concientización para advertir a los padres de familia sobre los riesgos físicos y el impacto negativo que la deserción escolar genera en el desarrollo de los infantes.
Pese a los esfuerzos de cobertura en los puntos neurálgicos del sector primario, la vasta extensión territorial de la Huasteca potosina y la dispersión geográfica de las pequeñas propiedades rurales representan un reto logístico significativo para alcanzar la totalidad de los centros de trabajo. La combinación de vías de acceso complejas y la escasez de recursos operativos y humanos limita la posibilidad de mantener guardias permanentes en cada una de las fincas, ganaderías e ingenios azucareros que operan en los 20 municipios de la región.


















