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Staff / El Mañana
Comerciantes en los mercados de la Huasteca comienzan la venta de la flor tradicional para Xantolo, entre la oferta nativa de campo y las variedades transgénicas de maceta.
Las banquetas, pasillos y esquinas de los principales centros de abasto en Ciudad Valles comenzaron a vestirse de tonos anaranjados y amarillos con la llegada de las primeras toneladas de flor de cempasúchil, insumo infaltable para la elaboración de los altares de Xantolo y el Día de Muertos en la Huasteca potosina. Sin embargo, en medio del dinamismo comercial que caracteriza a estas fechas en la zona centro del municipio, los compradores se enfrentan a un escenario dividido entre la flor autóctona cultivada en parcelas regionales y las variedades conocidas popularmente como “cempasúchil chino”, las cuales han ganado terreno en los estantes locales por su presentación ornamental.
A simple vista, las diferencias entre ambas alternativas pueden pasar desapercibidas para quienes acuden de prisa a realizar sus compras de temporada. No obstante, al analizar las características físicas y olfativas, la flor nativa mexicana destaca por sus tallos robustos que pueden alcanzar hasta dos metros de altura, flores voluminosas con un denso follaje de pétalos, colores naranjas y amarillos sumamente vibrantes y, sobre todo, una fragancia penetrante e inconfundible. Esta última cualidad es fundamental en la cosmogonía de los pueblos de la región, pues tradicionalmente se cree que el aroma es el guía indispensable para que las almas de los difuntos encuentren el camino hacia las ofrendas familiares.
Por el contrario, la variante modificada o “china” —que en su mayoría se cultiva en el país mediante semillas híbridas importadas— se comercializa casi de manera exclusiva en macetas individuales. Presenta un porte bajo, flores más compactas con tonos uniformes pero notoriamente opacos, y carece del aroma profundo que caracteriza a la especie silvestre o de siembra tradicional. Aunque estas semillas fueron desarrolladas en laboratorios para resistir traslados largos y soportar plagas con mayor efectividad, durante el proceso genético perdieron las propiedades olfativas y la durabilidad natural que históricamente valoran las familias huastecas.
La presencia de estas dos presentaciones genera reflexiones entre los productores locales y los mercaderes que se establecen en las inmediaciones del mercado municipal. Mientras que la flor en maceta responde a tendencias de decoración rápida para departamentos u oficinas, el cempasúchil de manojo o corte sigue siendo la opción predilecta para la confección de los arcos tradicionales y los caminos de pétalos que adornan las viviendas en las comunidades de la Huasteca potosina, donde el arraigo cultural se mantiene vivo año con año.


















