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Staff / El Mañana
La Secretaría de Cultura prepara 30 expedientes para declarar como patrimonio cultural zonas arqueológicas, costumbres y fiestas de los municipios potosinos.
Nuestra tierra está llena de rincones mágicos, tradiciones centenarias y secretos enterrados que merecen ser defendidos a capa y espada contra el olvido. Para lograr que la historia de nuestros pueblos no se quede en el papel o en el anecdotario de la abuela, la Secretaría de Cultura estatal se puso las pilas y anda armando un paquete bien macizo para blindar nada menos que 30 tesoros locales en todo el estado.
Juan Carlos Torres Cedillo, al frente de la dependencia, soltó que el trabajo se está haciendo de la mano con los cronistas municipales, esos personajes que se meten hasta la cocina de los archivos viejos y escuchan los relatos de la gente para rescatar la verdadera identidad de cada región. La tirada es que antes de que termine la actual administración, estos treinta sitios y expresiones obtengan el nombramiento oficial de patrimonio cultural, ya sea material o inmaterial.
Entre los proyectazos que ya llevan buen camino se cuece una zona arqueológica en Cedral, además de trabajos especiales en Villa de la Paz. Pero uno de los que más emociona a la banda es la tradicional Procesión de los Cristos en Villa de Pozos, una ceremonia con más de cien años de historia que está a un pelo de recibir su nombramiento oficial como patrimonio cultural inmaterial.
Conseguir este reconocimiento no es nomás colgarse una medalla. Tener el título oficial abre la puerta para bajar lana federal y blindar los sitios contra el abandono y el deterioro. La chamba es pesada y requiere armar expedientes muy finos, pero la palomilla de la cultura asegura que vale totalmente la pena para que las nuevas generaciones sepan de dónde vienen y por qué nuestra tierra brilla con luz propia.
















