🔊 Escuchar esta nota informativa:
Staff / El Mañana
Obras fantasmas, venta de edificios históricos y más, entre la magia que rodea al poder
Real de Catorce es Pueblo Mágico, sí. Pero la verdadera magia, dicen los pobladores, solo les tocó a sus exalcaldesas: entraron al poder sin nada y salieron convertidas en hoteleras, terratenientes y dueñas de medio cerro.

El primer acto lo hizo Petra Puente Córdova (2007-2009). Vendió, como si fuera una ganga, la antigua sede de la Presidencia Municipal, un inmueble histórico del siglo XVIII, por 240 mil pesos a particulares. Un atraco al patrimonio que obligó a las siguientes administraciones a ir a tribunales para intentar recuperar lo robado.
¿El premio? Hoy Petra es dueña de uno de los hoteles más lujosos y caros del pueblo. Su gobierno le sirvió para autorizarse permisos y montar atracciones peligrosas que Protección Civil le ha clausurado una y otra vez.

Su ambición llegó al grado de presentarse en 2015 ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, IMPI para adueñarse legalmente del nombre “Real de Catorce”, como si el pueblo fuera de su propiedad.
Pero la alumna superó a la maestra.
María Guadalupe Carrillo Rodríguez, “La Chiquis” (2021-2024), convirtió al Ayuntamiento en una inmobiliaria familiar. En febrero de 2025 la actual administración la denunció penalmente ante la Fiscalía Anticorrupción por despojo y apropiación ilegal de terrenos municipales repartidos entre familiares y allegados.

La lista no para: cohecho, falsificación de documentos y desvío de recursos. Cobró 4 millones de pesos por techos y pisos firmes en La Cardoncita y San José de Coronados que nunca se construyeron. Es decir, obras fantasma. Y el Instituto de Fiscalización Superior del Estado le detectó 66 operaciones irregulares solo en la cuenta pública 2023.
El resultado está a la vista: los cerros sagrados ahora están llenos de fierros, luces y ruido que nada tienen que ver con la historia minera. Atracciones para forrarse los bolsillos, mientras los comerciantes de toda la vida, los que vivían del misticismo y de las calles empedradas, se están muriendo de hambre.

















